Conducir, caminar, detenerse, pasar de largo. Quedarse o marcharse. Hoy, como ayer, sigo viajando así, decidiendo qué imágenes quiero robar y cuáles dejaré grabadas solo en mi retina. Me gusta sentirme un viajero libre aunque la mayoría de las veces esté condicionado.
EL DESTINO DE UN VIAJERO ANTISISTEMA
Mi destino es el norte de Lanzarote; la primera parada la localidad de Órzola, donde no cogeré el ferry que te lleva a la isla de La Graciosa, resultado de una decisión pragmática y un tanto antisistema, lo reconozco: Para disfrutar de playas espectaculares no es necesario pagar un transporte que se me antoja un pelín caro. No sé, tal vez me arrepienta.
La carretera por la que conduzco camino de Órzola me ofrece una preciosa gama de colores un tanto diferente al sur de la isla, el verde de los arbustos que empiezan a aparecer se mezcla con el de la piedra volcánica creando contrastes que guardo en mi memoria mientras conduzco. De pronto, aparecen tonalidades azules que llaman mi atención, llego hasta ese lugar, me detengo y me dispongo a robar la imagen que tengo ante mí.
Se trata de la playa del Caletón Blanco y lo que veo es una gama de azules que no es exclusiva del Caribe, ni del Mediterráneo ni de los glaciares más antiguos. La playa está protegida por un arrecife volcánico que mantiene sus aguas siempre mansas y con poca profundidad. La arena de color pálido crea esas tonalidades de las que hablo y que quiero llevarme conmigo. Me baño, buceo junto a los peces y tomo un poco el sol.
Órzola es un pueblo creado por y para el ferry, donde hay zonas de aparcamiento reservado para los que han comprado un billete de ferry a La Graciosa y el resto es zona azul. Como yo no voy a hacer ni una cosa ni la otra, me voy.
Llego al segundo hito del día, El Mirador del Río, otra intervención de D. Cesar Manrique en el entorno. Tras lo aprendido en los Jameos del Agua, decido no pagar la entrada. Después de esto, mientras dejo atrás el lugar y sigo conduciendo, me convenzo de que soy un viajero antisistema. La carretera continúa al borde del acantilado y a los pocos metros encuentro un lugar donde detener el coche para disfrutar de las mismas vistas de forma gratuita. Lo siento D. César. En cualquier caso, las vistas de La Graciosa son espectaculares.
La carretera desciende y nos lleva a tierra de surferos, Famara. Sus dunas invaden el pueblo haciendo inútil cualquier inversión en acerado o pavimento. Las vistas del mar y los acantilados son espectaculares y La Graciosa con su famosa montaña amarilla sigue siendo protagonista.
Queda atrás Famara y sigo en zona surf con parada en La Santa donde la famosa ola El Quemao queda en objeto no identificado. Perdonen mi ignorancia al respecto.
Regreso a casa con mucha belleza en las pupilas y sal marina en la piel. Ya en mi alojamiento repaso las fotos en mi cámara y confirmo algunas sensaciones. Hoy me he sentido un viajero libre y sí, también antisistema, qué se le va a hacer, soy así.
En el mapa tienes localizado el recorrido por el norte de la isla: la parada en el Caletón Blanco, el paso por Órzola, los acantilados del Mirador del Río y el descenso hacia el entorno de Famara y La Santa.
Os dejamos los enlaces para comprar, o no, los billetes para la Isla de La Graciosa, nosotros no fuimos, pero tal vez eso nos convierte en malos viajeros. A este respecto, nos consideramos un poco antisistema y a veces no vamos a donde todo el mundo dice que hay que ir. En cualquier caso, os animamos a que viváis vuestra propia experiencia.
Accede al álbum compartido en Google Photos para explorar todas las capturas del norte de Lanzarote y Famara a máxima resolución.
El arbusto del que hablamos en el artículo es la Tabaiba dulce (Euphorbia balsamifera): Arbusto claro símbolo vegetal de la isla, muy común en coladas volcánicas del norte. Se puede ver en abundancia a lo largo de toda la carretera LZ-1 que conecta el norte de la isla con el pueblo de Órzola, así como en los accesos a la playa del Caletón Blanco. De hecho, este tramo atraviesa directamente el Monumento Natural del Malpaís de La Corona, un inmenso campo de lava negra que sirve de hábitat ideal para esta especie. Del volcán La Corona ya os hablamos en el artículo sobre la Cueva de Los Verdes y los Jameos del Agua.
Un poco de información acerca de los lugares visitados, o no, por el Ladrón de imágenes, podríamos haber hecho copia-pega y colocarlo como si fuera de nuestra cosecha, pero se nos vería el plumero enseguida.
Código ético: Ninguno de los establecimientos mencionados ha pagado por aparecer en este espacio.
LANZAROTE, POR EL CALETÓN BLANCO Y LAS DUNAS DE FAMARA
EL MAPA DE LA RUTA
INFORMACIÓN ÚTIL
LÍNEAS ROMERO — FERRY LA GRACIOSA
Compra de billetes y trayectos desde Órzola.
BIOSFERA EXPRESS
Naviera alternativa para conectar con La Graciosa.
LANZAROTE GUIDES — FERRY A LA GRACIOSA
Guía de travesía y reservas.
FERRY ISLA LA GRACIOSA
EL BOTÍN FOTOGRÁFICO COMPLETO
FLORA LOCAL: LA TABAIBA DULCE
ENLACES Y PUNTOS DE INTERÉS
Conducir, caminar, detenerse, pasar de largo. Quedarse o marcharse. Estas son las elecciones del viajero, decisiones que ha de tomar en base a las expectativas o a los lugares estelares que otros han señalado. En esa tesitura inicio mi camino, entre la visita obligada y la que me genera expectativas. La primera, Los Jameos del Agua; la segunda, La Cueva de los Verdes. La Cueva de los Verdes recibe su nombre debido a una familia que guardaba el ganado en ella. Se trata de un túnel formado por una colada del Volcán La Corona, cuyo cono preside el lugar. Un recorrido a lo largo de un kilómetro del tubo volcánico que me maravilló. No siempre se tiene la oportunidad de recorrer un lugar así y, aunque no deja de ser una visita a una cueva, no puedo dejar de pensar en su origen cuando me fijo en los detalles y en la forma de sus paredes. Durante el camino, la guía nos prepara para una sorpresa final y decido que esa es la imagen que deseo robar, aunque cuando descubro la sorpresa me doy cuenta de que no soy el primero que se la lleva. Me marcho con la satisfacción de quien descubre un lugar especial guardado en la retina, pero también por haber captado algunas imágenes que alimentarán las sensaciones vividas. Desde allí vuelvo a conducir, pocos kilómetros porque está muy cerquita, hasta uno de los iconos de Lanzarote, Los Jameos del Agua, creados por César Manrique, quizá el personaje más emblemático y que ha dejado más huella en la isla. Yo también me pregunté qué era un jameo, así que tras la búsqueda necesaria averigué que: “Un jameo es una oquedad o agujero natural producido por el hundimiento del techo de un tubo volcánico subterráneo. Este término es de origen guanche”. Pues bien, los Jameos del Agua son resultado de la misma erupción del volcán La Corona, solo que en este lugar el techo del tubo volcánico por el que corrió la lava se derrumbó, a diferencia de la Cueva de Los Verdes en la que todavía se mantiene. En este lugar el señor César Manrique realizó otra de sus conocidas intervenciones en el entorno. El lugar se convierte en algo icónico debido a un elemento artificial, una piscina, dejando en un segundo plano el jameo natural que la alberga; cosa que a mí me quitaron las ganas de capturar imágenes. Camino por el lugar, bajo y subo escaleras, observo, tengo sensaciones encontradas. Restaurantes, barras de bar, un auditorio y una piscina en la que no te puedes bañar que me recuerda más al Caribe que a Lanzarote. Todo ello convive con cangrejos albinos en peligro de extinción. Me pregunté, y aún lo hago, si vale la pena pagar la entrada, y pienso que tal vez sea mejor conocer el lugar asistiendo a un concierto en el auditorio. Sí me gustó el museo de La Casa de los Volcanes incluido con la entrada principal en la compra online. Es un museo interactivo, con experiencias 3D y otros formatos que te hacen la visita divertida y didáctica. Vuelvo a conducir con la idea de dos formas de belleza dando vueltas por la cabeza. Una, la que solo ha contado con la belleza creada por la naturaleza, la Cueva de Los Verdes, creada por el paso de la lava en busca del mar y que la mano del hombre solo ha tocado para facilitar que podamos visitarla. Por otra parte, la belleza creada por el hombre, por César Manrique, y me decanto por la primera, pero eso es una apreciación personal. Pensando en ello me detengo a darme un bañito en las piscinas naturales de Punta Mujeres, otro lugar creado por la mano de la naturaleza. Ya fresquito, visito los pueblos de Haría y Teguise donde me sumerjo en la arquitectura tradicional de Lanzarote: casitas bajas, de estructura cuadrada, color blanco y calles anchas y planas. Paseo por ellas como camino por las coladas de lava, contemplativo y en paz. Aquí el ritmo de vida lo rompemos los turistas y de vez en cuando la erupción de un volcán. En el mapa tienes localizados los puntos principales de este recorrido por el norte de Lanzarote: tubos volcánicos, piscinas naturales y pueblos blancos. Debajo tienes los enlaces oficiales, recomendaciones y la información práctica para tu visita a esta zona de la isla. Información oficial, consejos y recomendaciones para tu recorrido: Bar La Piscina "Pichón" Está justo enfrente de la piscina natural El Pichón, pequeñito y con pocas mesas, pero aparte de comer bien, tienes también la diversión del encargado del bar, un auténtico showman. Puede ocurrir que no haya mesa, pero te podrás tomar una cervecita en el poyete que hay enfrente, con vistas al mar, mientras esperas tu mesa; incluso es posible que te ofrezcan esperar en la piscina natural dándote un bañito que: “en cuanto haya mesa voy y te aviso”. Código ético: Ninguno de los establecimientos mencionados ha pagado por aparecer en este espacio.
LA CUEVA DE LOS VERDES
LOS JAMEOS DEL AGUA
DOS FORMAS DE ENTENDER LA BELLEZA
PUNTA MUJERES, HARÍA Y TEGUISE
EL MAPA DE LA RUTA POR EL NORTE DE LANZAROTE
GUÍA PRÁCTICA Y ENLACES
CUEVA DE LOS VERDES
Página oficial del Centro de Arte, Cultura y Turismo para la visita a la cueva.
JAMEOS DEL AGUA
Página oficial y reservas para Los Jameos del Agua y la Casa de los Volcanes.
PUNTA MUJERES
Información sobre el pueblo costero y sus piscinas naturales.
TEGUISE
Portal de turismo oficial de la villa histórica de Teguise.
HARÍA
Información turística del municipio y el valle de las mil palmeras.
DÓNDE COMER EN PUNTA MUJERES
C. Virgen del Pino, 41, 35542 Punta Mujeres
Me dejo llevar por la cadencia del mar. Los ojos cerrados, la canción de fondo, ese verso que no entiendo del todo: I feel blue. Siempre lo había relacionado con la tristeza, con esas baladas que te ponen un nudo en el pecho, con los domingos grises. Hasta que abrí los ojos bajo el agua.
El mar de Cerdeña es de un azul tan sólido que casi da vértigo. No es una metáfora: es que hundes la vista y parece que pudieras cogerlo con las manos, que pudieras hundir una brocha en él y pintar algo con ese color. La luz entra desde arriba, rebota en la arena blanca, se parte en los peces, y tú estás ahí, flotando en medio de todo eso, sin saber muy bien dónde terminas tú y dónde empieza el Mediterráneo. I feel blue. Claro que sí.
Cerdeña no es solo una isla bonita. Es una gama entera de matices, del verde esmeralda al azul más puro que hayas visto nunca, ese que parece de mentira en las fotos y que resulta que en persona es todavía peor, porque en persona además está el olor a sal, el sonido del agua contra la roca y los pececitos pequeños que se acercan a darte mordisquitos en las piernas sin ningún miedo.
Es una isla para aventurarse, para vadear ríos y conducir por carreteras que de repente se convierten en camino de tierra y luego en dunas. Para perderse, en el buen sentido.
De esa sensación nacieron dos crónicas. La primera nos lleva al oeste más tranquilo, el que no suele aparecer en las guías o aparece de refilón: las dunas de Piscinas con sus rocas teñidas de rojo, la playa de Is Arutas con su arena de cuarzo que parece bolitas perfectas y que está prohibido llevarse a casa —cosa que entiendes en cuanto la ves—, las ruinas fenicias de Tharros por si quieres darle un toque histórico al día, y los B and B sardos donde la experiencia empieza antes de llegar a la playa. Es la ruta para quien necesita desconectar de verdad, no de postal.
La segunda crónica va a los sitios que aparecen en todas las guías. Y que, aun así, no defraudan. El Golfo de Orosei con sus grutas kársticas a las que llegas en barco navegando sobre un mar verde esmeralda. La Gruta del Bue Marino, donde el eco hace cosas raras con el silencio y el agua cristalina multiplica los reflejos. La Isla de Tavolara y la curiosa historia de su "rey". El archipiélago de La Maddalena, lleno de pinos y senderos que terminan en el mar. Y La Pelosa, con su torre defensiva sobre un islote de arena en mitad del agua, rodeada de gente pero tan bonita que da igual.
Son dos Cerdeñas distintas y las dos valen el viaje.
EL MAPA DE LAS PLAYAS
En el mapa tienes todos los puntos: playas, grutas, puertos, ruinas. Una visión completa para que no te pierdas nada en tu ruta por la isla.
Debajo tienes los dos capítulos completos con coordenadas GPS, precios, consejos de aparcamiento y dónde alojarse en cada zona.
LAS CRÓNICAS DE CERDEÑA
Explora cada rincón de la isla a través de nuestros relatos detallados:
CAPÍTULO I: Cerdeña Feeling Blue
La ruta por el oeste: Is Arutas, Piscinas, Tharros y la desconexión real.CAPÍTULO II: En busca de la playa perfecta
Cala Luna, Tavolara, Maddalena y los iconos imprescindibles del norte.ÁLBUM DE FOTOS COMPLETO
Todos los matices del azul sardo en nuestra galería de Flickr.¿Sigues buscando tu playa perfecta? Puede que esté aquí.
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