Me pregunto con qué proporción de sorpresa y expectativas se componen los viajes y cuánto afectan a las emociones vividas y a los recuerdos.
Un recorrido por lo inhóspito y lo hipnótico
Hoy me echo a la carretera con dos objetivos en mi plan, una vez más a medio camino entre lo esperado y la sorpresa, una de las características de este viaje. Con esa idea y mi punto antisistema llego al primero de mis hitos, el esperado; uno de los lugares que apareció en todas mis búsquedas sobre Lanzarote, el Lago Verde o Charco de los Clicos. La carretera desciende en busca del mar, a través de una tierra árida a la que ya me he acostumbrado y que me resulta tan inhóspita como atractiva.
El pueblo de El Golfo aparece junto al mar, lo dejo a un lado para entrar en el aparcamiento que hay al comienzo del sendero que lleva hasta el Charco de los Clicos, por el que recorro un trayecto corto hasta que llego a un mirador desde el que puedo tomar algunas imágenes. Mi reto es que no sea la misma fotografía que la del resto de turistas que me acompañan durante el camino porque, al fin y al cabo, yo no soy un turista, soy un viajero ¿o tal vez no? En cualquier caso me quedo tranquilo al llegar a mi destino porque el sendero por sí solo ya vale la pena recorrerlo y ver el lago/charco también, resultado de la actividad volcánica de la isla. Me quedo el tiempo necesario para observar los detalles y no quedarme solo con la foto robada. Siempre hay algo más.
Abandono el lugar para ir en busca de la sorpresa, Los Hervideros, una formación rocosa resultado de la erupción del volcán conocido como Montaña Bermeja, por su color rojo, claro está. Sorpresa porque en mi plan de viaje solo contaba como una mera anotación al margen, sin más pretensiones. Agradezco nuevamente que sea fácil aparcar, enseguida estoy inmerso en las formas que el agua ha creado en la lava volcánica. Las olas chocan contra la roca rugiendo entre los huecos creados durante el transcurso de los siglos.
Camino por el lugar por escaleras que facilitan el acceso a algunos espacios y miradores que permiten que poco a poco me mezcle con el lugar. Esto sí que es una intervención de la mano del hombre sin apoderarse de la magia de la naturaleza. Una vez más el paisaje del malpaís, resultado de la lava vertida, me sobrecoge y me sitúa en otro planeta. Mi imaginación vuela, mi cámara no para de disparar: El mar, las rocas, el malpaís, la montaña bermeja al fondo. Un paisaje inhóspito, hipnótico, hermoso a mis ojos.
Sigo mi viaje, ahora hacia la civilización y otro de los lugares al que los buscadores web quieren llevarme, Playa Papagayo. Allí voy, no me resisto, a pesar de sentirme viajero en lugar de turista. Antes de llegar a mi destino hago dos paradas, la primera en la Playa y salinas de Janubio. Saco tiempo para detenerme, el viento me acompaña y aunque no ayuda a que sea una buen día de playa, no me importa, y recorro el lugar de forma tranquila y sosegada. Contemplo las salinas desde diferentes miradores. Es otra versión de la fusión entre la naturaleza y el hombre, esta necesaria: La sal y la vida. Aquí, soy viajero.
Llego a Playa Blanca, enclave en el que encajan todos los turistas, incluido yo. Recorro el paseo marítimo plagado de bares y restaurantes junto a una playa la mar de agradable. Yo, amante de la historia, no puedo renunciar a visitar el castillo San Marcial de Rubión de Femés y me maravillo de su entorno, una vez más del color azul de las aguas que lo rodean y que se queda grabado en mi retina.
Enfilo la carretera hacia el destino del día más sugerido, Playa Papagayo, lugar icónico al que las fotos ajenas convierten en idílico. Y lo es. Hay una enorme explanada para aparcar que encuentro bastante llena de vehículos aunque no tengo dificultad en encontrar plaza para mi coche. Llego al borde del acantilado y veo la playa a mis pies, resguarda del viento, tal vez sea ese uno de sus atractivos, al menos hoy. Algo se despierta en mí, el recuerdo de algunas de las playas que he dejado atrás hasta llegar aquí, más expuestas al viento pero con menos sombrillas abiertas; entonces, mi yo viajero, desanda los pasos y hunde los pies en la arena dorada de una de ellas, sin echar de menos los lugares icónicos, pero satisfecho y disfrutando del espacio en el que me encuentro.
En el mapa tienes localizado el recorrido por el sur de la isla: desde El Golfo y el Charco de los Clicos, pasando por Los Hervideros y las Salinas de Janubio, hasta llegar a Playa Blanca y el entorno de Punta del Papagayo.
Os dejamos los enlaces para planificar vuestras paradas en la costa suroeste. A pesar del gran magnetismo turístico de rincones como Playa Blanca o Papagayo, la belleza brutal del magma fundiéndose con el Atlántico nos recuerda que siempre podemos elegir nuestro propio sendero lejos de las rutas más trilladas. Os animamos a que viváis vuestra propia experiencia y busquéis esa proporción única entre expectativas y sorpresas.
Accede al álbum compartido en Google Photos para explorar todas las capturas de este viaje a Lanzarote a máxima resolución. Código ético: Ninguno de los lugares mencionados ha pagado por aparecer en este espacio.
LANZAROTE, LAGO VERDE - HERVIDEROS - PLAYA BLANCA - PLAYA PAPAGAYO
EL MAPA DE LA RUTA
INFORMACIÓN ÚTIL
LAGO VERDE O LAGUNA DE LOS CLICOS
Información sobre el acceso y la geología de El Golfo.
LOS HERVIDEROS
Detalles del espacio natural y la costa de lava volcánica.
LA BELLEZA DE LO INHÓSPITO
EL BOTÍN FOTOGRÁFICO COMPLETO
Conducir, caminar, detenerse, pasar de largo. Quedarse o marcharse. Hoy, como ayer, sigo viajando así, decidiendo qué imágenes quiero robar y cuáles dejaré grabadas solo en mi retina. Me gusta sentirme un viajero libre aunque la mayoría de las veces esté condicionado.
EL DESTINO DE UN VIAJERO ANTISISTEMA
Mi destino es el norte de Lanzarote; la primera parada la localidad de Órzola, donde no cogeré el ferry que te lleva a la isla de La Graciosa, resultado de una decisión pragmática y un tanto antisistema, lo reconozco: Para disfrutar de playas espectaculares no es necesario pagar un transporte que se me antoja un pelín caro. No sé, tal vez me arrepienta.
La carretera por la que conduzco camino de Órzola me ofrece una preciosa gama de colores un tanto diferente al sur de la isla, el verde de los arbustos que empiezan a aparecer se mezcla con el de la piedra volcánica creando contrastes que guardo en mi memoria mientras conduzco. De pronto, aparecen tonalidades azules que llaman mi atención, llego hasta ese lugar, me detengo y me dispongo a robar la imagen que tengo ante mí.
Se trata de la playa del Caletón Blanco y lo que veo es una gama de azules que no es exclusiva del Caribe, ni del Mediterráneo ni de los glaciares más antiguos. La playa está protegida por un arrecife volcánico que mantiene sus aguas siempre mansas y con poca profundidad. La arena de color pálido crea esas tonalidades de las que hablo y que quiero llevarme conmigo. Me baño, buceo junto a los peces y tomo un poco el sol.
Órzola es un pueblo creado por y para el ferry, donde hay zonas de aparcamiento reservado para los que han comprado un billete de ferry a La Graciosa y el resto es zona azul. Como yo no voy a hacer ni una cosa ni la otra, me voy.
Llego al segundo hito del día, El Mirador del Río, otra intervención de D. Cesar Manrique en el entorno. Tras lo aprendido en los Jameos del Agua, decido no pagar la entrada. Después de esto, mientras dejo atrás el lugar y sigo conduciendo, me convenzo de que soy un viajero antisistema. La carretera continúa al borde del acantilado y a los pocos metros encuentro un lugar donde detener el coche para disfrutar de las mismas vistas de forma gratuita. Lo siento D. César. En cualquier caso, las vistas de La Graciosa son espectaculares.
La carretera desciende y nos lleva a tierra de surferos, Famara. Sus dunas invaden el pueblo haciendo inútil cualquier inversión en acerado o pavimento. Las vistas del mar y los acantilados son espectaculares y La Graciosa con su famosa montaña amarilla sigue siendo protagonista.
Queda atrás Famara y sigo en zona surf con parada en La Santa donde la famosa ola El Quemao queda en objeto no identificado. Perdonen mi ignorancia al respecto.
Regreso a casa con mucha belleza en las pupilas y sal marina en la piel. Ya en mi alojamiento repaso las fotos en mi cámara y confirmo algunas sensaciones. Hoy me he sentido un viajero libre y sí, también antisistema, qué se le va a hacer, soy así.
En el mapa tienes localizado el recorrido por el norte de la isla: la parada en el Caletón Blanco, el paso por Órzola, los acantilados del Mirador del Río y el descenso hacia el entorno de Famara y La Santa.
Os dejamos los enlaces para comprar, o no, los billetes para la Isla de La Graciosa, nosotros no fuimos, pero tal vez eso nos convierte en malos viajeros. A este respecto, nos consideramos un poco antisistema y a veces no vamos a donde todo el mundo dice que hay que ir. En cualquier caso, os animamos a que viváis vuestra propia experiencia.
Accede al álbum compartido en Google Photos para explorar todas las capturas del norte de Lanzarote y Famara a máxima resolución.
El arbusto del que hablamos en el artículo es la Tabaiba dulce (Euphorbia balsamifera): Arbusto claro símbolo vegetal de la isla, muy común en coladas volcánicas del norte. Se puede ver en abundancia a lo largo de toda la carretera LZ-1 que conecta el norte de la isla con el pueblo de Órzola, así como en los accesos a la playa del Caletón Blanco. De hecho, este tramo atraviesa directamente el Monumento Natural del Malpaís de La Corona, un inmenso campo de lava negra que sirve de hábitat ideal para esta especie. Del volcán La Corona ya os hablamos en el artículo sobre la Cueva de Los Verdes y los Jameos del Agua.
Un poco de información acerca de los lugares visitados, o no, por el Ladrón de imágenes, podríamos haber hecho copia-pega y colocarlo como si fuera de nuestra cosecha, pero se nos vería el plumero enseguida.
Código ético: Ninguno de los establecimientos mencionados ha pagado por aparecer en este espacio.
LANZAROTE, POR EL CALETÓN BLANCO Y LAS DUNAS DE FAMARA
EL MAPA DE LA RUTA
INFORMACIÓN ÚTIL
LÍNEAS ROMERO — FERRY LA GRACIOSA
Compra de billetes y trayectos desde Órzola.
BIOSFERA EXPRESS
Naviera alternativa para conectar con La Graciosa.
LANZAROTE GUIDES — FERRY A LA GRACIOSA
Guía de travesía y reservas.
FERRY ISLA LA GRACIOSA
EL BOTÍN FOTOGRÁFICO COMPLETO
FLORA LOCAL: LA TABAIBA DULCE
ENLACES Y PUNTOS DE INTERÉS
Conducir, caminar, detenerse, pasar de largo. Quedarse o marcharse. Estas son las elecciones del viajero, decisiones que ha de tomar en base a las expectativas o a los lugares estelares que otros han señalado. En esa tesitura inicio mi camino, entre la visita obligada y la que me genera expectativas. La primera, Los Jameos del Agua; la segunda, La Cueva de los Verdes. La Cueva de los Verdes recibe su nombre debido a una familia que guardaba el ganado en ella. Se trata de un túnel formado por una colada del Volcán La Corona, cuyo cono preside el lugar. Un recorrido a lo largo de un kilómetro del tubo volcánico que me maravilló. No siempre se tiene la oportunidad de recorrer un lugar así y, aunque no deja de ser una visita a una cueva, no puedo dejar de pensar en su origen cuando me fijo en los detalles y en la forma de sus paredes. Durante el camino, la guía nos prepara para una sorpresa final y decido que esa es la imagen que deseo robar, aunque cuando descubro la sorpresa me doy cuenta de que no soy el primero que se la lleva. Me marcho con la satisfacción de quien descubre un lugar especial guardado en la retina, pero también por haber captado algunas imágenes que alimentarán las sensaciones vividas. Desde allí vuelvo a conducir, pocos kilómetros porque está muy cerquita, hasta uno de los iconos de Lanzarote, Los Jameos del Agua, creados por César Manrique, quizá el personaje más emblemático y que ha dejado más huella en la isla. Yo también me pregunté qué era un jameo, así que tras la búsqueda necesaria averigué que: “Un jameo es una oquedad o agujero natural producido por el hundimiento del techo de un tubo volcánico subterráneo. Este término es de origen guanche”. Pues bien, los Jameos del Agua son resultado de la misma erupción del volcán La Corona, solo que en este lugar el techo del tubo volcánico por el que corrió la lava se derrumbó, a diferencia de la Cueva de Los Verdes en la que todavía se mantiene. En este lugar el señor César Manrique realizó otra de sus conocidas intervenciones en el entorno. El lugar se convierte en algo icónico debido a un elemento artificial, una piscina, dejando en un segundo plano el jameo natural que la alberga; cosa que a mí me quitaron las ganas de capturar imágenes. Camino por el lugar, bajo y subo escaleras, observo, tengo sensaciones encontradas. Restaurantes, barras de bar, un auditorio y una piscina en la que no te puedes bañar que me recuerda más al Caribe que a Lanzarote. Todo ello convive con cangrejos albinos en peligro de extinción. Me pregunté, y aún lo hago, si vale la pena pagar la entrada, y pienso que tal vez sea mejor conocer el lugar asistiendo a un concierto en el auditorio. Sí me gustó el museo de La Casa de los Volcanes incluido con la entrada principal en la compra online. Es un museo interactivo, con experiencias 3D y otros formatos que te hacen la visita divertida y didáctica. Vuelvo a conducir con la idea de dos formas de belleza dando vueltas por la cabeza. Una, la que solo ha contado con la belleza creada por la naturaleza, la Cueva de Los Verdes, creada por el paso de la lava en busca del mar y que la mano del hombre solo ha tocado para facilitar que podamos visitarla. Por otra parte, la belleza creada por el hombre, por César Manrique, y me decanto por la primera, pero eso es una apreciación personal. Pensando en ello me detengo a darme un bañito en las piscinas naturales de Punta Mujeres, otro lugar creado por la mano de la naturaleza. Ya fresquito, visito los pueblos de Haría y Teguise donde me sumerjo en la arquitectura tradicional de Lanzarote: casitas bajas, de estructura cuadrada, color blanco y calles anchas y planas. Paseo por ellas como camino por las coladas de lava, contemplativo y en paz. Aquí el ritmo de vida lo rompemos los turistas y de vez en cuando la erupción de un volcán. En el mapa tienes localizados los puntos principales de este recorrido por el norte de Lanzarote: tubos volcánicos, piscinas naturales y pueblos blancos. Debajo tienes los enlaces oficiales, recomendaciones y la información práctica para tu visita a esta zona de la isla. Información oficial, consejos y recomendaciones para tu recorrido: Bar La Piscina "Pichón" Está justo enfrente de la piscina natural El Pichón, pequeñito y con pocas mesas, pero aparte de comer bien, tienes también la diversión del encargado del bar, un auténtico showman. Puede ocurrir que no haya mesa, pero te podrás tomar una cervecita en el poyete que hay enfrente, con vistas al mar, mientras esperas tu mesa; incluso es posible que te ofrezcan esperar en la piscina natural dándote un bañito que: “en cuanto haya mesa voy y te aviso”. Código ético: Ninguno de los establecimientos mencionados ha pagado por aparecer en este espacio.
LA CUEVA DE LOS VERDES
LOS JAMEOS DEL AGUA
DOS FORMAS DE ENTENDER LA BELLEZA
PUNTA MUJERES, HARÍA Y TEGUISE
EL MAPA DE LA RUTA POR EL NORTE DE LANZAROTE
GUÍA PRÁCTICA Y ENLACES
CUEVA DE LOS VERDES
Página oficial del Centro de Arte, Cultura y Turismo para la visita a la cueva.
JAMEOS DEL AGUA
Página oficial y reservas para Los Jameos del Agua y la Casa de los Volcanes.
PUNTA MUJERES
Información sobre el pueblo costero y sus piscinas naturales.
TEGUISE
Portal de turismo oficial de la villa histórica de Teguise.
HARÍA
Información turística del municipio y el valle de las mil palmeras.
DÓNDE COMER EN PUNTA MUJERES
C. Virgen del Pino, 41, 35542 Punta Mujeres
Lanzarote:Lago Verde - Hervideros - Playa Blanca - Playa Papagayo
Sur de Lanzarote Los Hervideros ...
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